lunes, 20 de mayo de 2024

¿De qué biodiversidad estamos hablando? - Disertaciones del Crepúsculo



Cali, 20 de mayo de 2024. Por Armando Palau Aldana. En 1972 el mundo estaba terminando la Década de la Esperanza que protagonizaron las juventudes que nacieron en la segunda postguerra mundial, especialmente expresiones musicales que llenaron de entusiasmo los parques y los centros urbanos de las grandes urbes y sus barriadas. El aristocrático Club de Roma publicó Los Límites del Crecimiento que encargó a la Universidad de Massachusetts (que proyecto el 2100 como el año de no retorno) y se celebró la Asamblea de Naciones Unidas sobre el Entorno Humano en Estocolmo.


Dos décadas después se realizó la Cumbre sobre Medio Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro, con base en Nuestro Futuro Común que elaboró la Comisión Mundial en 1987 y que confeccionó el concepto de desarrollo sostenible (los activistas ambientalistas, es decir los alternativos, preferimos el sustentable). En Brasil salieron avante la Convención sobre Diversidad Biológica, la Declaración sobre Medio Ambiente y Desarrollo, y la Agenda de Río. Hubo puja sobre la biodiversidad y Estados Unidos se negó a suscribirla, solo lo hizo 2 años después.


Desde 1992, cada dos años se realiza una COP (Conference of the Parties), en la que los países miembros evalúan los avances de los compromisos esenciales: la conservación de la diversidad biológica, la promoción de su utilización sostenible, y la garantía de la distribución equitativa de los beneficios derivados de su utilización. Es una puesta en escena que se parece al caminar de un Cangrejo o de una Tortuga, pues avanza lentamente mientras el deterioro de la biodiversidad ocurre vertiginosamente, sin embargo el espectáculo internacional lo oculta.


Las organizaciones ambientales no activistas, expertas en contratación estatal y en captación de recursos internacionales (con los que sus gestores engrosan sus bolsillos y se dan vida de pequeños burgueses), y que conforman parte de la opinión pública, confunden las metas de las COP sobre biodiversidad, con las de la Declaración sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la Agenda de Río: Objetivos del Milenio y los ODS 2030, que han fracasado ante la impávida mirada del mundo. Es decir, están más perdidos que embolatados y hacen eco de dicho despiste.


Esas organizaciones de contrato están a la espera de financiar proyectos de mucha bulla pero poca envergadura, a ellos se suman ahora organismos “socio ambientales”, remoquete que utilizan para tratar de enverdecer su rol social, esperando que caigan recursos en sus bolsillos, sin saber que no hay dinero. De los 502 billones de presupuesto nacional 2024, 94,5 para servicio a la deuda y 310 para funcionamiento; para Mindefensa, Minsalud y Mineducación un poco más de 70 para cada uno, mientras para gastos de inversión para Minambiente 1,12 billón.


Mientras el espectáculo de las COP se perpetua, temas realmente neurales como los servicios ecosistémicos de la biodiversidad para todas las comunidades, siguen teniendo un trasfondo monetario en servicio de la banca internacional y las transnacionales. Esta crisis se evidencia en informes sobre desarrollo humano: “Las desigualdades se heredan y se acumulan a lo largo de la vida, promoviendo ciclos viciosos de baja productividad y escaso crecimiento” (Colombia: territorios entre fracturas y oportunidades – Resumen Ejecutivo, 2024).


Desigualdad S.A. (Oxfam, 2024), nos dice: “Desde 2020, la riqueza conjunta de los cinco hombres más ricos del mundo se ha duplicado. Una enorme concentración de poder empresarial y monopolístico está exacerbando la desigualdad en la economía mundial. A base de exprimir a sus trabajadores y trabajadoras, evadir y eludir impuestos, privatizar los servicios públicos y alimentar el colapso climático, las empresas están impulsando la desigualdad y generando una riqueza cada vez mayor para sus ya ricos propietarios económico en los territorios”.


Seguimos defendiendo escenografías que nos ocultan una realidad, en la que la biodiversidad no está al servicio del interés general y del bienestar popular, sino de intereses militares geoestratégicos como escudo de protección de potencias mundiales, mientras nuestro gobierno rompe relaciones con el Estado de Israel (cuyo genocidio contra el pueblo palestino financia el Tío Sam), nos sumamos a la Fuerza Marítima Combinada que capitanea la Armada Yanki, y la construcción de obras militares en una cuestionada Estación Guardacostas en Isla Gorgona.


Un pensamiento y un activismo ambientalista requieren una reflexión seria, como lo dijo André Gorz (1975): “La ecología política nace de una protesta espontánea contra la destrucción de la "cultura de lo cotidiano" que constituye nuestro medio de vida. La exigencia de liberación implica una dimensión ecológica, pero a partir de una crítica del capitalismo, de la racionalidad económica que se ha vuelto invasiva, y de una innovadora reflexión sobre las consecuencias de las "metamorfosis del trabajo. Mediante el re-arraigo de la teoría crítica en una fenomenología aplicada”.


Esas funestas organizaciones ambientales nos recuerdan Mano a Mano de Gardel, Razzano y Flores (1923): “Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones / Te engrupieron los otarios, las amigas, el gavión / La milonga entre magnates, con sus locas tentaciones / Donde triunfan y claudican milongueras pretensiones / Se te ha entra'o muy adentro, en el pobre corazón. / Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo / y no tengas esperanzas en tu pobre corazón, / si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo, / acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo / pa'ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión”.


Cali, 20 de mayo de 2024.


lunes, 13 de mayo de 2024

Utilidad de las Acciones Constitucionales - Disertaciones del Crepúsculo


Cali, 13 de mayo de 2024. Por Armando Palau Aldana. He reiterado hasta la saciedad, que muchas de las posibilidades consagradas en la Carta Fundamental del 91 siguen sin estrenarse, la primera y más importante, la exclusiva soberanía popular mediante la cual se materializaría la participación democrática, que aún permanece estrangulada por la democracia representativa. Esta soberanía en cabeza del pueblo se puede ejercer a través de las acciones constitucionales como la tutela, cumplimiento, popular, constitucionalidad y penal, como instrumentos para hacer control social sobre la gestión estatal.

La característica de estas acciones es que son públicas y no se requiere ser abogado para poderlas interponer, aunque se necesite tener un mínimo conocimiento del ordenamiento jurídico, el cual se puede obtener con la juiciosa y analítica lectura de la Constitución como ley de leyes. La tutela por ejemplo, como acción de amparo constitucional para la protección de los derechos fundamentales, solo vino a incorporarse en la Carta Fundamental del 91, no obstante que la Declaración de las Naciones Unidas la plasmo desde 1948.

No pretendo reducir estas disertaciones al culto a la ley, pues es notorio que invade en cantidades desproporcionadas nuestro ordenamiento jurídico, con muchas piezas legales bastante escleróticas, sumado al paralítico sistema judicial en profunda crisis institucional. Es decir, sin que estas acciones judiciales sean la panacea, son herramientas que nos permiten ejercer de alguna manera el control social como expresión de la soberanía popular, pero es indispensable que la ciudadanía acuda a los estrados judiciales para superar la ignorancia jurídica.

Otras de las responsables de esta crisis institucional del ordenamiento jurídico, como ya lo he advertido, es la promulgación industrial de leyes por parte de un Congreso en la que los hombres y mujeres del Pacto Histórico juegan un rol importante, de la mano del gobierno nacional que tiene iniciativa legal, pero en vez de suprimir leyes incorpora más, entrabando a la ciudadanía el acceso a la administración de justicia, con ingente cantidad de normas que además se caracterizan por ser largas y tediosas, un yerro que debe corregirse pronto.

Aunque no sirve de excusa, es precisamente la ignorancia de la ley la que permite que la corrupción siga incrustada en el aparato estatal y se ejerza desde las distintas esferas del gobierno y demás entes estatales, ese mal que carcome nuestra nacionalidad y que Simón Bolívar enfrentó con la imposición de la pena de muerte mediante decreto que cumplió doscientos años de promulgado, advirtiendo que una de las principales causas de los desastres de la República, ha sido la escandalosa dilapidación de sus fondos, por algunos funcionarios.

Cuando el ejercicio de las acciones constitucionales se vuelva una costumbre inveterada y reclame su condición a los servidores públicos que se creen pequeños reyezuelos: congresistas que no responden los llamados que las comunidades les formulan y que argumentan intensa labor legislativa para disimular la soberbia del transitorio poder, ministros y viceministros que destilan arrogancia, o magistrados que no ocultan su altanería, entraremos al cambio y nuestra lucha será la de muchos y no la de unos pocos, contra la corrupción.

En el desarrollo de este deber ciudadano, esta semana interpondré acción de cumplimiento contra el Director de la Autoridad de Licencias Ambientales para que inicie proceso sancionatorio contra los oficiales que dirigen la Armada Nacional, ante los reiterados incumplimientos de las obligaciones impuestos en las resoluciones y autos relacionados con el permiso para construir las obras militares (hangares, muelle y radar) de la proyectada Estación Guardacostas en Gorgona. Como siempre estaremos acuciosos en esta tarea.

La dificultad que entraña esta interminable lucha, elogiada por Estanislao Zuleta, nos recuerda el tango “Tormenta” escrito y musicalizado por Enrique Santos Discépolo (1939): “Si la vida es el infierno / y el honrao vive entre lágrimas, / ¿cuál es el bien... / del que lucha en nombre tuyo, / limpio, puro?... ¿para qué?... / Si hoy la infamia da el sendero / y el amor mata en tu nombre, / ¡Dios!, lo que has besao... / El seguirte es dar ventaja / y el amarte sucumbir al mal”.


jueves, 9 de mayo de 2024

La Tozudez del Gobierno con Gorgona - Disertaciones del Crepúsculo




Cali, 9 de mayo de 2024. Por Armando Palau Aldana. Este fin de semana, en las jornadas de “La Avanzada / Voces por la democracia” organizado en Bogotá por la corporación Justicia y Democracia, se cuestionó al Ministro de Defensa y al Subdirector de Participación de la Autoridad de Licencias Ambientales (ANLA), por persistir en desconocer la esencia de la democracia participativa fundada en la exclusiva soberanía popular consagrada en la Constitución Política. 


Esto ocurre 3 semanas después de la sentencia proferida por el Tribunal de Bogotá, que ordenó a la ANLA suspender la licencia otorgada al Ministerio de Defensa para la construcción de las obras militares en la proyectada Estación Guardacostas en el Parque Natural Isla Gorgona, ante la omisión de Consulta Previa, amparándole este derecho a la Comunidad Negra del Consejo Comunitario de Guapi Abajo. 


Resulta incompresible que ante esta evidencia de nulidad de la Licencia Ambiental otorgada al Ministerio de Defensa (Armada Nacional), una consulta que ya no puede ser previa como lo ordena el Convenio 169 de la OIT, se continúe en contramarea de la realidad jurídica, ambiental y étnica expuesta sobre lo graves impactos que las obras militares de la proyectada Estación Guardacostas. Es una inaceptable tozudez. 


Esta semana, el portal DeJusticia publicitó la sentencia definitiva del Consejo de Estado (del pasado febrero con aclaraciones de voto en abril), que da cuenta de la ratificación de la acción popular otorgada por el Tribunal de San Andrés, denegando el permiso para construir una Estación Guardacostas en la Isla Providencia, declarada Reserva de Biósfera Seaflower por la UNESCO (2000). 


Son circunstancias similares: Gorgona hace parte del Sistema de Parques Nacionales Naturales y está en la Lista Verde de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, y las actividades militares no están consagradas como usos institucionales por el Código de los Recursos Naturales, además de ser un frágil ecosistema cuya protección está ordenada por la Constitución. 


Incluso, el Ministerio de Ambiente impuso medidas de protección a los humedales de Bogotá: Juan Amarillo, Córdoba y Jaboque, por obras de endurecimiento que no tuvieron en cuenta el plan de manejo de estos cuerpos de agua y que estarían afectando las dinámicas naturales de los mismos. En cambio, guarda silencio respecto del invasivo sendero al Cerro La Trinidad construido por contratistas del Fondo Antinarcóticos gringo. 


De esta tozudez se ha construido una tesis militar. El ataque de Irán a Israel fue monitoreado y repelido por un "barco misilístico norteamericano con capacidades de defensa avanzadas” que funciona articulado con radares en tierra, para activar el Terminal de Defensa de Área a Gran Altitud. Esta lógica podría ser uno de los intereses del país del Tío Sam en el patrocinio de estos escáneres en el Corredor Marino del Pacífico Este Tropical. 


Es tal la negligencia gubernamental, que, durante la marcha del primero de mayo, se le escucho decir a la Viceministra del Interior Lilia Solano, que solo iría la Consulta con el Consejo Comunitario Guapi Abajo, burlando la palabra empeñada y el compromiso asumido por ella misma ante la Mesa para la Gobernanza Ambiental Gorgona Sanquianga, con sus Consejos Comunitarios y Pueblos Indígenas del litoral Pacífico de Cauca y Nariño. 


Flaco favor le hace esta tozudez al gobierno nacional, en estos momentos en que una férrea oposición de la derecha pretende montar un expediente desde el Consejo Nacional Electoral para cuestionar la legitimidad de las elecciones presidenciales, en un claro desbordamiento de competencia constitucional y usurpación de funciones públicas, dentro de la estrategia de golpe blando generando tensión y zozobra en la opinión pública. 


Que no se siga por el sendero lúgubre de insensatez, porque cada día tendrán más fuerza los argumentos de quienes defendemos el Parque Natural Gorgona e Isla Ciencia y podría desvanecerse el optimismo de un pueblo que clama el cambio. Dice el tango Remembranza de Melfi y Battistela (1934): “Muerta la luz de mi esperanza / Soy como un náufrago en el mar / Sé que me pierdo en lontananza / Mas no me puedo resignar”. 


Cali, 9 de mayo de 2024. 


 


 

miércoles, 1 de mayo de 2024

La gente piensa lo que le hacen pensar

 

“Nuestra ignorancia está planificada por una gran sabiduría” Raúl Scalabrini Ortiz

1° de mayo de 2024. Por Marcelo Colussi. “El poder de la prensa es primordial. Establece la agenda de discusión pública. Es un avasallador poder político que no puede ser controlado por ninguna ley. Determina lo que la gente habla y piensa con una autoridad reservada en algunas partes del mundo solo a los tiranos, sumos sacerdotes y mandarines”, decía Theodore White en los ‘60 del siglo pasado.

Esto presupone que una buena cantidad de gente leía. Pero sabemos que cada vez más la tendencia es a no leer, en todas partes del mundo. Los mensajes audiovisuales se han entronizado; todo es imagen, rápida, fulgurante, poco texto, mucho color, movimiento, acción. Y ello tiene más poder de penetración, mucho más de lo que señalaba Th. White 60 años atrás, cuando la gente leía más. 

Esta tendencia actual, está claro, llegó para quedarse. No hay marcha atrás. Constituye un hecho cultural, civilizatorio en el sentido más amplio. Según lo que vamos empezando a ver, una considerable cantidad de jóvenes -fenómeno que se da en mayor o menor medida en todo el mundo, con variaciones según los distintos países, pero todos, en general, con notas bastante comunes- ya no concibe la vida sin estas tecnologías (nativos digitales se les llama). Muchos adultos, igualmente, transitan similar senda. Sin dudas, esto está cambiando el modo de relacionarnos, de resolver las cosas de la cotidianeidad, de pensar, ¡de vivir! 

La preeminencia que ha cobrado la imagen no puede desligarse de una ideología centrada en la ganancia en tanto motor del desarrollo económico (apelando así a la venta de imágenes con fuerza frenética). La imagen atrapa: fascina. De ahí que es cada vez más usada para “vender” mercancías (todo es mercancía vendible) y generar formas de control social (mensajes político-ideológicos). 

No hay dudas que el sistema capitalista sabe muy bien lo que hace. Su preocupación máxima, en lo que pone todo su empeño, es lograr que nada cambie. Para eso tiene las armas… y los medios de comunicación. Puede permitirse cambios cosméticos; gatopardismo, en definitiva: cambiar algo prescindible para que no cambie nada en las raíces. En ese sentido, con varios siglos de acumulación -de riquezas y de sabiduría- sabe cómo seguir saliendo airoso y resistir revoluciones y todo tipo de intento de transformación. 

Si el campo popular no sabe bien qué hacer en este momento post caída del muro de Berlín, no es porque sea tonto (votando candidatos de ultraderecha, neonazis, aplaudiendo posiciones antipopulares). Es poque los manejos ideológico-culturales están hechos a la alta escuela. ¿Qué otra cosa es, si no, esto de la publicidad, el “arte del engaño”? ¿Cómo es posible que la gente, las grandes masas populares, siempre sojuzgadas por el sistema, no piensen en cambiar el estado de cosas sino en divertirse viendo alguna simpleza en televisión (“La televisión es muy instructiva, porque cada vez que la prenden me voy al cuarto contiguo a leer un libro”, dijo sarcástico Groucho Marx), o en las redes sociales? Se logra que importe más el partido de fútbol o la telenovela de moda que los grandes problemas que nos atañen.

La guerra ideológico-cultural no da tregua; como dijo Zbigniew Brzezinski: se trata de manipular a las masas incoordinadas manejando muy bien “sus mentes y sus corazones”. Valga este ejemplo: un miembro de la Contra Nicaragüense, preguntado sobre por qué se integró a esa fuerza, respondió: “Porque vienen los piricuacos [sandinistas] y te ponen una inyección que te vuelve ateo y comunista.” La guerra ideológica da esto como resultado. Decididamente: saben hacerla. Las iglesias neo-evangélicas que pueblan toda Latinoamérica completan el trabajo. 

Desde hace unas cuatro décadas se vive un proceso de globalización económica, tecnológica, política y cultural que achicó distancias convirtiendo a todo el globo terráqueo en un mercado único. Esa sociedad global está basada, cada vez más, en la acumulación y procesamiento de información y en las nuevas tecnologías de comunicación, crecientemente más rápidas y eficientes. Estas nuevas tecnologías (consistentes en la telefonía celular móvil, el uso de la computadora personal y la conexión a la red de internet) permiten a los usuarios una serie de procedimientos que cambian de un modo especialmente profundo su modo de vida, teniendo así un valor especial, pues permiten hablar sin duda de un antes y un después de su aparición en la historia. El mundo que se está edificando a partir de su implementación implica un cambio trascendente, del que ya se ven las consecuencias, las cuales se acrecentarán en forma exponencial en un futuro del que no se pueden precisar lapsos cronológicos, pero que seguramente será muy pronto, dada la velocidad vertiginosa con que todo ello se está produciendo.

“El emergente paradigma capitalista post-pandemia se basa en una digitalización y aplicación de las tecnologías de la así llamada cuarta revolución industrial. Esta nueva ola de desarrollo tecnológico es posibilitada por una tecnología de la información más avanzada. (…) La economía global post-pandemia supondrá una aplicación rápida y expansiva de la digitalización a cada aspecto de la sociedad global, incluidas la guerra y la represión”, comenta William Robinson. Es innegable que vivimos un nuevo momento civilizatorio, donde la capacidad de manipulación de los grandes poderes se muestra casi infinita.

En esta nueva forma comunicacional que se ha impuesto nos encontramos con el primado de lo superficial, de la inmediatez banal, con noticias que no son noticias, sino fake news, habiéndose llegado a hablar de post verdad -¿ya no hay criterio de veracidad?, ¿todo puede ser un holograma, una mentira bien empaquetada?-. En esa lógica se inscribe la apología de la imagen, siempre retocada, falseada; ahí están las redes sociales que permiten la tergiversación de lo que se ve llevado a un grado máximo con filtros y triquiñuelas varias: un obeso puede parecer delgado, una anciana puede parecer una quinceañera, etc. ¿No se puede creer ya en nada? ¿Habitamos en una nube digital donde los poderes dominantes nos viven confundiendo, el feo parece hermoso y las asimetrías socioeconómicas se presentan como inexorables y naturales? “No hay alternativa”, vociferaba Margaret Thatcher. Ahí están los net centers, creadores de opinión pública a partir de viles mentiras (recuérdese lo dicho por Brzezinsky). Las redes sociales, de las que cada vez pareciera que se puede prescindir menos, pues cada vez más se vive “conectado”, han pasado a ser la nueva biblia social… montando mentira tras mentira, banalidad tras banalidad. Todo está en la red, y San Google -o ahora San GPT- pasaron a ser la nueva deidad. No debe olvidarse, no obstante, que buena parte de la humanidad no tiene de momento acceso a estas tecnologías (muchos, incluso, ni siquiera acceden a energía eléctrica). ¿Poblaciones “sobrantes” entonces? Gente que no consume productos elaborados tecnológicamente, pero que “roba oxígeno y agua dulce”: ¿habrá que eliminarles según la lógica del capital? 

Ahora bien: el campo popular no puede quedarse callado ante esto, debiendo jugar en el mismo plano, con una contracomunicación crítica usando similares medios técnicos. El ámbito comunicacional no puede servir solo para mentir, por supuesto. Puede, y debe, servir para emancipar. 


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Reflexiones Ambientales - Disertaciones del Crepúsculo


Cali, 29 de abril de 2024. Por Armando Palau Aldana. En primer término, debo referirme al debate de control político citado por los Representantes Jennifer Pedraza y Juan Carlos Lozada, coadyubado por Duvalier Sánchez, Catherine Juvinao y Daniel Carvalho. Asistimos a la Comisión Primera de Asuntos Constitucionales los Ministros de Defensa y de Ambiente, el Director de Parques Nacionales, el Viceministro del Interior, altos oficiales de la Armada y voceros de la sociedad civil.

Jennifer y Lozada se lucieron con lujo de detalles, las ayudas audiovisuales de Juan Carlos fueron organizadas y expuestas en forma relevante, se cambió acertadamente la estrategia de direccionamiento, el debate se enfocó hacia el Ministerio de Defensa como titular de la licencia para construir la Estación Guardacostas (radar, muelle y hangares), corroborando el carácter militar de las obras financiadas por los gringos.

Quien fuera Directora de Parques por más de tres lustros, madre de la presencia militar en Gorgona y promotora de la Estación Guardacostas, Julia Miranda, hoy día Representante por el Nuevo Liberalismo y caracterizada mujer de derecha, a pesar de sus ingentes esfuerzos por defender la militarización de la Isla Ciencia, sucumbió ante los argumentos de los congresistas citantes, de los ambientalistas y voceros comunitarios.

Los logros de este debate prueban el carácter militar de una obra liderada por el Ministerio de Defensa como beneficiario de la licencia y no por el Ministerio de Ambiente, enmascarador de propósitos científicos y de conservación no incluidos en ninguno de los actos administrativos de la licencia mediante los cuales este gobierno avala semejante despropósito, que riñe con metas y propósitos de biodiversidad de la COP15 en Montreal.

La ratificación verbal del otro Viceministerio del Interior, de realización de la Consulta con todos los Consejos de Comunidades Negras y Resguardos de Pueblos Indígenas del Pacífico caucano y nariñenses agrupados en la Mesa para la Gobernanza Ambiental Gorgona Sanquianga, “Acuerdo de Guapi” que de acordado el 13 de abril con conato de incumplimiento por la Armada y la Dirección de Consulta del Ministerio del Interior, revive.

El logro de compromiso presencial del alcalde Alejandro Eder de protección del Cerro El Morro, de acatamiento a la normatividad ambiental de este Relicto de Bosque Seco Tropical de Cali, gracias a la decidida presión popular de ediles y comunitarios del sector Meléndez, es otro logro que celebramos, aunque posteriormente las Secretarias de Paz y Gestión del Riesgo se hayan tornado displicentes con la comunidad.

El cierre del Grupo WhatsApp conformado desde la reunión con organizaciones ambientales y ambientalistas para la COP16, es inaceptable y constituye afrenta a la libertad de opinión y una censura del Ministerio de Ambiente, que no solo riñe con los preceptos constitucionales y con los propósitos del Acuerdo de Escazú para el acceso a la información y justicia ambientales. Del dicho al hecho hay mucho trecho.

Lamentar, que las expectativas de la COP16 estén proyectando una especie de mercado persa en el que se ofertan y compran artículos diversos, nuevos o usados a menor precio; pero como no hay mal que por bien no venga, se convierte en un cernidor que diferencia las organizaciones ambientales de las ambientalistas, estas pocas que practicamos el activismo inspiradas en André Gorz y Eduardo Galeano.

Anuncio que marcharé este Primero de mayo, en honor a la lucha de l@s obreros, jornaler@s y emplead@s, pero además, aunque haya sido víctima de imputaciones deshonrosa por parte de Petro que el Consejo de Estado definirá, porque entre este gobierno de transición y de centro, lo prefiero a la recalcitrante derecha que viene organizando el propósito de retomar el poder gubernamental, pues el bancario y empresarial todavía lo conservan.

Como dice el bello tango El Choclo (1947) de Santos Discépolo, Catán y Villoldo, cantado magistralmente por Tita Merello: “Con este tango que es burlón y compadrito / se ató dos alas la ambición de mi suburbio; / con este tango nació el tango, y como un grito/ salió del sórdido barrial buscando el cielo; / conjuro extraño de un amor hecho cadencia / que abrió caminos sin más ley que la esperanza, / mezcla de rabia, de dolor, de fe, de ausencia / llorando en la inocencia de un ritmo juguetón”.



sábado, 20 de abril de 2024

La Universidad del Sur de California silencia a su mejor estudiante, pero ella promete seguir luchando


20 de abril de 2024. Por Amy Goodman y Denis Moynihan. En el centro del campus de la Universidad del Sur de California, situada en la ciudad de Los Ángeles, se encuentra una estatua de Hécuba, reina de la antigua Troya. En el sitio web de la universidad se afirma que dicha estatua “rinde tributo a las mujeres de Troya”. Y más adelante se agrega: “Hécuba defendía a sus hijos y a su ciudad con inmensa pasión y lealtad. Ella instaba a los troyanos a seguir luchando, aunque estuvieran en inferioridad numérica, se sintieran exhaustos o enfrentaran obstáculos aparentemente insuperables”. La Universidad del Sur de California está repleta de imágenes de Troya, una ciudad amurallada que, según los escritores antiguos, como Homero, fue saqueada por los griegos tras infiltrarse en ella escondidos dentro del legendario “caballo de Troya”. El lema de los equipos deportivos de la universidad —Los Troyanos— es “¡Sigamos luchando!”. Sin embargo, la Universidad del Sur de California decidió esta semana abandonar a una de sus estudiantes más destacadas, la joven que fue distinguida como “estudiante ejemplar” de la promoción 2024: Asna Tabassum. La universidad optó por renunciar a la lucha y se doblegó ante la creciente ola de neomacartismo que azota actualmente los campus universitarios de todo Estados Unidos.

El lunes pasado, la institución anunció que cancelaba el discurso de graduación de Tabassum. “La intensidad de las emociones, exacerbada tanto por las redes sociales como por el conflicto en curso en Medio Oriente, ha escalado al punto de crear riesgos sustanciales relacionados con la seguridad y el normal desarrollo de la ceremonia de graduación”, explicó en un comunicado el rector del centro educativo, Andrew Guzman, y agregó: “Para ser claros: esta decisión no tiene nada que ver con la libertad de expresión. No existe el derecho a la libertad de expresión para hablar en una ceremonia de graduación”.

Asna Tabassum es una musulmana estadounidense cuya familia es originaria del sudeste asiático, que se graduó con una especialización en ingeniería biomédica y una especialización secundaria en Resistencia al Genocidio. En el sitio web del Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses (CAIR, por sus siglas en inglés), la joven compartió una respuesta al comunicado emitido por la universidad, en la que expresa, entre otras cosas: “No me sorprende que haya quienes intentan propagar el odio. Me sorprende que mi propia universidad —que fue mi hogar durante cuatro años— me haya abandonado. […] El 14 de abril, les consulté [a las autoridades] sobre las supuestas preocupaciones de seguridad y se me informó que la universidad disponía de los recursos necesarios para implementar las medidas de seguridad adecuadas durante mi discurso de graduación, pero que no iban a tomarlas porque aumentar esas medidas de protección no encajaba con 'la imagen que la universidad desea proyectar'”.

En conversación con Democracy Now!, Asna describió la virulenta campaña a la que se vio sometida después de ser distinguida como estudiante ejemplar: “Apenas unas horas después [de que se hizo el anuncio de que yo había sido designada como estudiante ejemplar 2024] se desató una campaña muy generalizada —y, sinceramente, muy violenta y decepcionante— para que me retiren la distinción”.

Las autoridades de la Universidad del Sur de California no quisieron compartir detalles de las amenazas que supuestamente recibieron. Asna dijo al respecto: “No me brindaron ninguna información [acerca de las amenazas] y me dijeron que no era apropiado que yo me enterara de ellas”.

Su área de estudio principal y su especialización secundaria pueden parecer completamente discrepantes, pero Asna expresó: “Mi especialización en Resistencia al Genocidio me da la oportunidad de estudiar la condición humana en lo que posiblemente sea una de las peores condiciones que se puedan experimentar”.

Y agregó: “Y la ingeniería biomédica es mi forma de aprender procesos y aplicaciones técnicas para mejorar la condición humana al aumentar el acceso a la salud […], de modo de que podamos mejorar la forma en que las personas experimentan la atención sanitaria cuando más la necesitan”.

Una de las razones más probables por la que Asna estuvo en el punto de mira, y que las autoridades de la universidad no mencionaron, es la solidaridad de la joven con el pueblo palestino. En su biografía de Instagram, Asna proporciona un enlace a un sitio web en el que se expone en detalle el conflicto entre Israel y Palestina. En ese sitio se describen tanto la solución de dos Estados como la de un Estado, las dos principales propuestas para una paz permanente en la región. En una de las oraciones incluidas en el contenido del sitio se expresa que “un Estado palestino significaría la liberación del pueblo palestino y la abolición completa del Estado de Israel”.

Durante la entrevista que mantuvo con Democracy Now!, Asna señaló al respecto: “La frase que sigue [..] habla de la coexistencia entre árabes y judíos. Aquí hay muchos factores. […] Solo estoy abogando por la igualdad humana y por la sacralidad de la vida humana cuando afirmo que los palestinos, así como los judíos, los musulmanes y cualquier otra persona que se haya visto involucrada en este conflicto, tienen el mismo derecho a la vida y el mismo derecho a disfrutar plenamente de sus vidas”.

En medio de los incesantes bombardeos israelíes contra la población civil de Gaza, la solidaridad de Asna con el pueblo palestino, especialmente como mujer musulmana que usa el hiyab, podría ser la imagen que, en efecto, la Universidad del Sur de California no desea “proyectar”.

Todo esto ocurre mientras, en el Congreso, los republicanos han montado una campaña de carácter neomacartista en la que acusan a las universidades liberales de élite de tolerar el antisemitismo en sus campus. Aunque el antisemitismo genuino existe, esta actual caza de brujas parece estar dirigida a los centros universitarios donde la solidaridad con Palestina y los movimientos contra la guerra están cobrando fuerza.

Un grupo de 23 profesores judíos de la universidad de Barnard/Columbia le envió una detallada carta abierta a la rectora de la Universidad de Columbia, Minouche Shafik, antes de que esta compareciera el miércoles ante el mismo comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que provocó la dimisión de otras dos rectoras mujeres, la de la Universidad de Harvard y la de la Universidad de Pensilvania. En la carta, los docentes señalan: “Nos oponemos a que el antisemitismo sea utilizado como un arma para silenciar. Y abogamos por una universidad en donde todos los estudiantes, ya sean judíos, palestinos o de cualquier otro origen, puedan aprender y prosperar en un entorno abierto y honesto de investigación y debate riguroso”.

El Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses ha pedido a la ciudadanía que se sume a la campaña para que la Universidad del Sur de California restituya a Asna Tabassum como oradora en la ceremonia de graduación. Fiel al espíritu de la reina Hécuba, Asna promete seguir luchando.

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org. Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.