Cali, 18 de marzo de 2026. Por Armando Palau Aldana. Enorme emoción nos ha causado la inclusión de Aida Quilcué como su fórmula vicepresidencial por parte de Iván Cepeda. Es una conjugación del eslogan de campaña “el poder de la verdad”, además, una evidencia de su generosa y sencilla personalidad. Incluir a Aida es convocar a la multitud excluida, es proponer acertadamente el sendero hacia la igualdad de oportunidades para lograr el bienestar de toda la población y para materializar la prevalencia del interés general sobre el particular.
La exclusión de muchos sectores de nuestra atribulada matria, conjugada a través de la discriminación, muchas veces no aceptada y matizada por agentes estatales y por los emisores de información de los grandes medios de comunicación sufragados por los poderosos grupos financieros, es un reto que debemos abordar y superar con la inclusión y participación de los sectores menos favorecidos por el gasto social, que constitucionalmente deberían tener prelación en el presupuesto nacional.
Sin embargo, tal como lo advierte el Informe sobre Desigualdad en Colombia presentado por OXFAN en enero del presente año: “Las complejas diferencias que se reflejan en los datos denotan la realidad económica y preocupante desigualdad social que enfrentan el día a día más del 50% de la población colombiana por estar inmersos entre la pobreza y pobreza extrema”, en donde ser mujer, vivir en zonas rurales, ser afrodescendiente o indígena aumenta estas pobrezas.
No obstante, se señala que para abordar el proceso de transición se debe garantizar los derechos de los pueblos ancestrales “preservando los ecosistemas endémicos y mitigando los impactos ambientales del modelo extractivista para así generar un nuevo modelo de desarrollo, (sostenible) y justo donde la vida esté en el centro de todas las acciones”, frágiles ecosistemas como el Parque Natural Gorgona sigue estando expuesto a proyectos militares que deterioran este biodiverso nicho.
La inclusión de Aida Quilcué nos permitirá abordar el debate sobre el cuestionado concepto de desarrollo sostenible, desde la cosmogonía ancestral de la madre natura, concebida como abrigo, espacio y construcción colectiva de vida, en donde el autoconsumo y el policultivo nos aproximen a la perdida noción de la ayuda mutua, la vecindad y la convivencia, desde la experiencia de vida de estos pueblos originarios que permanece como un referente para nuestro crecimiento.
Cuando Aida Quilcué ingresa en el debate electoral para la presidencia de la república, los elementos conceptuales ancestrales pondrán sobre la mesa muchas ideas y cosmovisiones, asumiendo la misión y el encargo especial de abrir un diálogo nacional en que estén incluidos todos los sectores de nuestra matria, por supuesto las voces populares y los grandes magnates del sector financiero, así como todas las expresiones del país sin exclusión alguna y con amplias agendas territoriales.
Una nueva concepción del gobierno articulado y armonizado entre la Presidencia y la Vicepresidencia, es una meta que será posible con la participación de la Mayora Aida, pues será el sendero para que la formulación, discusión y aprobación del Plan Nacional de Desarrollo precise los propósitos y objetivos nacionales, las metas y prioridades de la acción estatal y las estrategias y orientaciones generales de la política económica, social y ambiental para el mejoramiento de la calidad de vida de la población como finalidades sociales del Estado.
Este es el como lograr todos los propósitos del “poder de la verdad”, porque ciertamente el debate legislativo más importante deberá ser la adopción del próximo Plan Nacional de Desarrollo con la participación de todas y todos, dejando atrás la perversa tradición del congreso como una fábrica de leyes, pasando a ser un organismo de seguimiento para el alcance de esas concertadas metas y en esto es fundamental el rol de Aida Quilcué, como vos de la inclusión nacional y eso lo queremos desde nuestro corazón.
Como cantó Carlitos Gardel (1935): “El día que me quieras / no habrá más que armonías, / será clara la aurora / y alegre el manantial. / Traerá quieta la brisa / rumor de melodías / y nos darán las fuentes / su canto de cristal. / El día que me quieras / endulzará sus cuerdas / el pájaro cantor, / florecerá la vida, / no existirá el dolor”
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